Landscaping Berlin

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Last week I visited Berlin for the first time and I loved it. I had little time so I moved around the city on a rented bike to get a global impression of its main spots; I could also taste some great restaurants and I strategically landed on my shopping targets like a cycling kamikaze.

En un universo bloguero no conocer Berlín es un pecado inconfesable. Si bien fue fugaz, mi productiva visita a esta ciudad la semana pasada me ha sacado de un limbo de ignorancia que aunque feliz, era incompatible con el bloguerismo. Entre nosotros, confieso que he practicado el museum-facade-seeing, es decir, ver los museos de “aporfuera”; si uno es un poco cínico, con unas fotos de fachada y un poco de wikipedia, la farsa museística es completa. No es el caso, no tuve tiempo de ver más que fachadas pero, ¡qué fachadas!… Eso sí, en los museos del consumismo sí hice mis incursiones, pero eso queda para el siguiente post. El gimnasio del hotel no lo llegué a pisar, seguí el método Osmin, la calle fue mi gimnasio, me pegué unas palizas en bici y a pie locas aunque no llegué a hacer flexiones contra contenedores de basura.

De pasada, subida en mi bicicleta, veía a la gente en las terrazas y me llamó la atención una tipología muy singular de seres que poblaban las mesas, los “joviejos”: chiquillos de más de sesenta años en un sorprendente estado de conservación que sin ser adolescentes ya, caben todavía en la misma talla de cuando lo eran, y su manera de habitar el mundo es todavía tan vital como entonces.

Mi outfit para descubrir la ciudad fue de comando, abajo lo podréis ver; gran descubrimiento mi gorro de punto de camiseta de Zara que utilicé también en el avión, a modo de pantalón de Sheldon Cooper para ir en transportes públicos (Big Bang Theory fans only) que me aisló del mundo entero, a veces viajando viene bien. A pesar de ser una ciudad enorme, Berlín tiene muchísimo encanto y hay sutilezas en ella que me cautivaron además de su ritmo, sus amplias avenidas, sus singulares rincones y la amabilidad de su gente.

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Nefertiti observándome con cierta sorna por llegar tarde al museo

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Puerta de Brandemburgo en el lusco-fusco

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Reichstag posando de perfil

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Museo judío: tan alucinante es el edificio de Libeskind como el diseño de sus jardines

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Me encanta esta curiosa escultura de la isla de los museos

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Comando bicicleta

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